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En un artículo anterior presentamos el rol del Product Owner que –como recordaréis- es el representante del cliente que encarga el producto o servicio. Siguiendo con el detalle de los Roles que entran en juego en nuestra metodología LPM, hoy presentamos la figura del Scrum Master.

El Scrum Master es el que hace que se cumplan las reglas establecidas para la gestión del proyecto, y como tal ha de aportar su conocimiento y esfuerzo para que el proyecto se gestione siguiendo las pautas de la metodología LPM.

No debemos confundir esta figura con la del director del proyecto tradicional, sino que su labor es la de coordinación del proyecto. De hecho, la persona que ejerce esta función es también un miembro del Team y tiene su rol técnico en el desarrollo del proyecto.

Las funciones más destacadas del Scrum Master son:

* Adaptar la metodología LPM a la idiosincrasia propia del proyecto, de los recursos y de las personas que intervengan.

* Velar por la correcta aplicación del procedimiento, técnicas y ritmos definidos.

* Eliminar los impedimentos que pueda encontrarse el Team a lo largo del desarrollo del proyecto.

* Asegurarse en todo momento de que el equipo sea funcional y productivo.

Y como tanto ayuda a definir un concepto aquello que es como aquello que no es, diremos que el Scrum Master:

- No es el encargado de marcar las pautas de trabajo del equipo.

- No es el auditor.

- No es el secretario.

Estaremos de acuerdo en que estas funciones también suelen formar parte de las tareas propias del Director de Proyectos tradicional, sólo que en el caso del Scrum Master sus “responsabilidades” acaban con las funciones aquí relacionadas.

Además, el Director de Proyectos clásico es el referente jerárquico del equipo de trabajo y es también el interlocutor directo con el cliente, y es por causa de las gestiones que le comportan este nivel jerárquico que también se lo conoce como “El solventa marrones” o “El come marrones” o “El pasa marrones”… según como consiga resolver las situaciones que tiene que ir sorteando.

Vaya, que podemos estar tranquilos si nos toca ejercer de Scrum Master en un proyecto, muy mal deberían ir las cosas para que nos cayeran encima los desagradables epítetos mencionados. Por de pronto –y como ya sabéis- la relación tradicional con el cliente se convierte en LPM en una convivencia muy cercana; y sobre la jerarquía, en la próxima news hablaremos del Team y veremos cómo se organiza a este nivel.

Conclusión, el Scrum Master es un espécimen que goza de una plácida vida siempre que cumpla dos condiciones: domine al dedillo los entresijos de la metodología LPM, y tenga cierta mano izquierda para que sus gestiones de coordinación sean efectivas.