“El ERP está dejando de ser un sistema de registro para convertirse en un motor de decisión”
1. La inteligencia artificial está entrando con fuerza en los ERP. ¿Dónde se está viendo más valor?
La IA empieza a aportar valor real cuando deja de ser un concepto y se aplica a decisiones operativas concretas.
Hoy ya se utiliza para anticipar roturas de stock, detectar anomalías financieras o proponer ajustes en planificación. El siguiente paso no es solo analizar, sino automatizar decisiones bajo supervisión. Ahí es donde realmente se va a generar eficiencia.
2. ¿Cómo está evolucionando la adopción del cloud en el mercado ERP?
El cloud ya no es una tendencia, es el modelo dominante. La cuestión no es si migrar, sino cómo hacerlo sin comprometer la operativa.
En entornos industriales, el cambio es más gradual por necesidades de integración y control. Por eso estamos viendo más modelos híbridos que migraciones radicales. Forzar un cambio completo sin tener en cuenta la realidad del negocio suele generar más problemas que beneficios.
3. En proyectos ERP, ¿qué peso tiene hoy la experiencia sectorial?
Es uno de los principales factores de éxito o fracaso. Un ERP estándar bien implantado no compensa la falta de conocimiento del sector.
Cada industria tiene particularidades que impactan directamente en procesos críticos: producción, calidad, trazabilidad o fiscalidad. Cuando ese conocimiento no está presente desde el inicio, los proyectos se alargan, se encarecen y generan fricción interna.
4. Muchas empresas buscan ir más allá del ERP. ¿Qué papel juegan las soluciones complementarias?
El ERP por sí solo ya no cubre todas las necesidades. Pensar que una única herramienta va a resolverlo todo es poco realista.
Las organizaciones más avanzadas están construyendo ecosistemas donde el ERP actúa como núcleo, conectado con soluciones de analítica, automatización financiera o gestión documental. El valor no está en tener más herramientas, sino en integrarlas correctamente.
5. ¿En qué tipos de empresas están trabajando más actualmente?
Principalmente en compañías industriales y manufactureras, donde la complejidad operativa exige sistemas muy bien alineados con el negocio.
También hay una creciente demanda en empresas con presencia internacional que necesitan unificar gestión y procesos. Muchas de ellas operaban con sistemas independientes por país y ahora buscan una visión única para ganar control y eficiencia.
6. El sector del software vive un proceso de consolidación. ¿Cómo afecta a los partners?
La consolidación está elevando el nivel de exigencia. Ya no basta con implantar tecnología, hay que aportar especialización y capacidad real de ejecución.
Para los clientes, esto puede ser positivo si se traduce en mejores servicios. Pero también implica que elegir partner es cada vez más crítico, porque no todos están preparados para asumir proyectos complejos.
7. El software empresarial vive un contexto cada vez más regulado. ¿Cómo impacta esto en las empresas?
El incremento regulatorio no es el verdadero problema. El problema es que muchas empresas siguen operando con sistemas y procesos que no están preparados para adaptarse con agilidad.
La normativa obliga a profesionalizar la gestión y a estructurar mejor la información. Las compañías que ya cuentan con sistemas robustos lo están absorbiendo sin grandes fricciones; las que no, se enfrentan a costes, riesgos y urgencias innecesarias.
8. Uno de los temas más comentados es Verifactu. ¿Cómo valora el aplazamiento anunciado?
El aplazamiento era previsible por la complejidad técnica y el impacto en los procesos.
En cualquier caso, esto no es un cambio puntual, sino estructural. El modelo de facturación trazable y el control casi en tiempo real no se van a revertir. Interpretar este margen como una excusa para retrasar decisiones es un error.
9. Deveho cumple una década en el mercado español. ¿Qué balance hace de esta etapa?
España ha pasado de ser un mercado de desarrollo a convertirse en un pilar dentro de la estrategia del grupo.
En estos años se ha construido una base sólida en proyectos complejos, especialmente en entornos industriales y multinacionales. El reto ahora no es crecer por volumen, sino consolidar ese posicionamiento y seguir aportando valor en proyectos cada vez más exigentes.