En apenas unos años hemos pasado de preguntarnos “qué puede hacer la inteligencia artificial” a reflexionar sobre “qué vamos a hacer nosotros con la IA” y, probablemente en un futuro cercano, “qué haremos sin ella”.
Para quienes trabajamos en ámbitos como Talento y Formación, este cambio plantea una consecuencia clara: ya no basta con centrarse únicamente en capacidades técnicas. El verdadero foco debe ponerse en aquellas competencias transversales que permiten a los profesionales seguir aportando valor en entornos cada vez más híbridos, donde conviven personas y tecnología.
En este artículo iniciamos un recorrido para entender por qué estas competencias son hoy más críticas que nunca, cómo pueden desarrollarse con impacto real en el día a día y qué papel compartido tienen profesionales y organizaciones en ese proceso, incorporando además a la propia IA como aliada.
La inteligencia artificial se ha integrado de forma creciente en nuestra actividad cotidiana, automatizando tareas como la búsqueda de información, la redacción básica, el análisis de datos o la atención al cliente. Al mismo tiempo, está poniendo en valor aquello que no puede hacer por sí sola:
Los principales marcos internacionales de competencias —Banco Mundial, OCDE o modelos de empleabilidad— coinciden en una idea central: en la economía del conocimiento, la empleabilidad se sostiene sobre cuatro grandes pilares que combinan habilidades técnicas y transversales:
En este contexto, las competencias transversales dejan de ser consideradas “blandas” para convertirse en el núcleo duro del valor profesional.
A estas alturas, nadie cuestiona que las competencias transversales son determinantes. Han dejado muy atrás la etiqueta de “habilidades blandas” con la que se las describía hace algunos años.
Pero ¿cuáles son hoy las más relevantes? El Future of Jobs Survey del World Economic Forum describe un perfil profesional cada vez más curioso, creativo, analítico, resiliente y consciente, con una fuerte capacidad de aprendizaje continuo y de adaptación a contextos de alta incertidumbre.
Más que elaborar una lista cerrada, en este artículo proponemos un mapa comprensible que sirva como punto de partida práctico, agrupando las competencias en cuatro grandes bloques:
Sigue leyendo en ATESORA