Prepararse para la CSRD comienza mucho antes de escribir el informe
Durante años, las organizaciones han elaborado sus informes de sostenibilidad reuniendo información procedente de distintos departamentos, hojas de cálculo y documentos dispersos. Finanzas, Recursos Humanos, Compras, Producción o Medio Ambiente aportaban datos que se consolidaban de forma manual para responder a exigencias de transparencia o a peticiones de clientes, inversores u otros grupos de interés.
Ese modelo de trabajo ha dejado de ser válido. La Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) representa un cambio de enfoque de fondo. La Unión Europea ya no se limita a pedir que las empresas publiquen datos de sostenibilidad, sino que exige que esa información sea comparable, verificable, auditada y respaldada por datos fiables. Dicho de otro modo, la sostenibilidad deja de ser una cuestión de comunicación corporativa y pasa a formar parte de la gestión del negocio.
En esta guía repasamos la directiva CSRD: en qué consiste, qué empresas deben cumplirla, qué novedades introduce respecto a la normativa anterior, en qué consisten los estándares ESRS y por qué la gestión del dato será uno de los aspectos clave para afrontar este nuevo contexto.
La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) es una directiva europea que fija un nuevo marco para elaborar y publicar los informes de sostenibilidad empresariales. Su finalidad es mejorar la calidad, la transparencia y la comparabilidad de la información no financiera que las compañías comunican sobre aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG reporting).
Hasta hace poco, las empresas publicaban sus informes siguiendo diferentes estándares internacionales, o incluso criterios propios. Esta falta de uniformidad complicaba que inversores, administraciones públicas, clientes u otros grupos de interés pudieran comparar el desempeño real entre distintas organizaciones. Además, incrementaba de forma notable el riesgo de prácticas como el greenwashing, es decir, proyectar una imagen de sostenibilidad que no siempre se correspondía con la realidad.
La directiva CSRD busca resolver este problema estableciendo reglas comunes para todas las entidades sujetas a la norma. Para ello, introduce tres grandes novedades:
Amplía el número de empresas obligadas a reportar en comparación con la regulación anterior.
Define un marco único de información, basado en los estándares europeos ESRS (European Sustainability Reporting Standards), que concreta qué debe reportarse y de qué manera.
Exige que la información publicada se someta a un proceso de verificación independiente, situando así los datos de sostenibilidad en un nivel de exigencia próximo al de la información financiera.
Todo esto convierte a la CSRD en una de las iniciativas regulatorias de mayor peso impulsadas por la Unión Europea dentro del Pacto Verde Europeo (European Green Deal), cuyo propósito es acelerar la transición hacia un modelo económico más sostenible.
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