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La situación actual de crisis, propiciada por la pandemia -COVID 19-, ha acelerado algunos de los retos de transformación que ya tenían las pymes, especialmente en aquellos sectores cuyo modelo de negocio implicaba un contacto físico (presencial) con sus clientes. El comercio, la hostelería y, en general, los negocios B2C, son un ejemplo del impacto negativo directo que están sufriendo algunos sectores económicos.

Antes de esta situación -inesperada y repentina-, las pymes, ya estaban trabajando en la transformación de sus negocios para dar respuesta a algunos retos derivados de los nuevos hábitos de consumo, el estilo de vida de la población, los cambios sociodemográficos, así como la irrupción de las nuevas tecnologías en muchos niveles y campos de la sociedad (política, educación, empresa, social, etc.), pero, en el contexto actual, ha provocado una aceleración y la necesidad de algo más urgente por parte de las empresas para abordar dichos retos, entre otros:

  • Adaptar su gestión interna a las nuevas formas de gestión y organización del trabajo, incluyendo la gestión de equipos en remoto.
  • La adaptación de los procesos comerciales y de marketing a los nuevos canales digitales.
  • El conocimiento amplio de la experiencia de sus clientes, así como el ser capaces de seguir transmitiendo cercanía “física” a los mismos, a través de canales digitales.
  • El diseño de estrategias de reconversión del negocio a través de metodologías ágiles, que permitan dibujar escenarios futuros, al tiempo que se prueban y testean nuevos productos.
  • La capacidad de identificar redes de colaboración orientadas al diseño de nuevos productos y servicios.
  • La implementación y/o el fortalecimiento de garantías legales que permitan el desarrollo como organización y la continuidad de las relaciones con clientes y proveedores a través de sistemas de cumplimiento normativo (Compliance, Protección de Datos, Prevención de Blanqueo de Capitales), estándares internacionales y buenas prácticas que, sin duda, constituirán mecanismos idóneos para el aumento de la competitividad en el mercado.

Sin embargo, algunos de estos sectores, precisamente aquellos para los que la necesidad de transformación se ha convertido en una necesidad urgente, no cuentan en la actualidad con la liquidez o recursos suficientes para abordar estos proyectos, en una situación delicada como la actual.

Los Ayuntamientos y, en particular, las áreas y servicios municipales con competencias en el desarrollo económico y del empleo local, se están convirtiendo en unos instrumentos muy ágiles y eficaces para canalizar y apoyar al tejido empresarial local en su proceso de transformación y reactivación económica, a través del desarrollo de proyectos como los que se indican a continuación:

  • Estudios de situación socioeconómica, que permiten tener una visión detallada de las necesidades del tejido empresarial, y que apoyan la toma de decisiones rápida sobre nuevos proyectos y líneas de apoyo para las empresas.
  • Proyectos de formación, asesoramiento y tutorización en nuevas tecnologías, modelos de negocio y nuevas formas de organización del trabajo, dirigidos al impulso y reactivación de los sectores más afectados.

Las entidades locales cuentan, habitualmente, con un alto nivel de cercanía con el tejido empresarial local al que representan, y, por consiguiente, con un buen conocimiento de su realidad y necesidades. Esa es, precisamente, una de las razones por las que liderar este tipo de proyectos e instrumentos desde el ámbito municipal suele ser garantía de éxito.

Silvia Berrio Alonso, Consultora de Innovación, Estrategia y Emprendimiento en Auren