La gestión de tesorería ha dejado de ser una función centrada exclusivamente en pagos, conciliaciones y previsiones para adquirir un papel cada vez más relevante en la toma de decisiones empresariales.
Pierre Bouaziz, socio director de All CMS, analiza esta evolución y explica cómo la tecnología, la automatización, la seguridad y la capacidad de interpretar los datos están transformando el trabajo de los responsables de tesorería.
Pierre Bouaziz: No podemos hablar de un momento concreto, porque ha sido una evolución gradual. Conforme el contexto empresarial se ha hecho más incierto, con factores como los tipos de interés, las tensiones geopolíticas o una mayor presión regulatoria, también ha aumentado la necesidad de adoptar decisiones financieras con más precisión.
La tesorería ha ido adquiriendo relevancia porque en ella coinciden tres elementos fundamentales: liquidez, riesgo y visibilidad financiera. Por eso ha dejado de desempeñar únicamente una función de soporte para convertirse en una herramienta que ayuda a tomar decisiones.
La tecnología sigue siendo imprescindible, pero disponer de ella no es suficiente. Actualmente, muchas empresas cuentan con soluciones avanzadas y eso, por sí mismo, no implica necesariamente que estén tomando mejores decisiones.
El verdadero desafío consiste en saber utilizar la información disponible: interpretarla correctamente, anticiparse y aplicar criterio. La ventaja no procede únicamente del software, sino de la capacidad de transformar los datos en decisiones y acciones concretas.
Principalmente, ha cambiado el centro de atención. Anteriormente, buena parte del objetivo consistía en conseguir que los procesos funcionasen adecuadamente: gestionar pagos, realizar conciliaciones o elaborar previsiones.
Actualmente, se presupone que esas operaciones deben funcionar correctamente. El valor añadido está en poder responder a cuestiones más complejas: cómo optimizar la liquidez, reducir la exposición a determinados riesgos o contribuir a mejorar la rentabilidad.
Estamos ante una evolución del propio perfil profesional. El tesorero pasa de ejercer principalmente como operador a desarrollar un papel de analista y, en muchas organizaciones, también de asesor interno.
Una de las principales conclusiones es que cada organización se encuentra en una situación diferente, aunque muchas compartan problemas similares. Hemos trabajado con más de 100 grandes compañías y la experiencia nos ha demostrado que no existe una solución estándar que pueda aplicarse de la misma manera en todos los casos.
También hemos comprobado que la confianza se desarrolla a largo plazo. Una parte importante de nuestro crecimiento procede más de la continuidad de las relaciones con nuestros clientes que de la propia captación de nuevos proyectos.
El concepto continúa plenamente vigente, aunque se encuentra en una etapa diferente. Hace años, digitalizar podía significar sustituir una hoja de Excel por una solución tecnológica específica. Ahora el planteamiento incluye integración de sistemas, automatización de procesos de principio a fin y capacidades predictivas.
La finalidad continúa siendo disponer de control y visibilidad sobre la tesorería. Lo que ha aumentado considerablemente es la complejidad necesaria para alcanzar ese objetivo.
Hay tres ámbitos especialmente relevantes: visibilidad global, seguridad y capacidad de adaptación.
La visibilidad resulta fundamental porque las grandes empresas trabajan en estructuras y mercados cada vez más descentralizados. La seguridad ha adquirido mayor importancia debido a que el fraude y los ciberataques representan amenazas reales. Y la capacidad de adaptación es necesaria porque los modelos de negocio evolucionan rápidamente y la función de tesorería debe poder responder a esos cambios.
Existe una mayor sensibilización que hace algunos años, aunque todavía queda recorrido por hacer. Los mecanismos utilizados en el fraude relacionado con pagos son cada vez más sofisticados y todavía encontramos organizaciones con vulnerabilidades dentro de sus procedimientos.
Precisamente por ese motivo están adquiriendo mayor protagonismo las soluciones especializadas en verificación, prevención y control de pagos.
El objetivo responde a una necesidad muy específica: aumentar la seguridad de los pagos. Trustpair permite verificar cuentas bancarias y actuar preventivamente frente a posibles operaciones fraudulentas.
Es un ejemplo representativo de la evolución que está experimentando el mercado: herramientas altamente especializadas capaces de integrarse dentro del ecosistema financiero y tecnológico de las organizaciones.
Ha sido una colaboración importante para consolidar nuestra propuesta. Comenzamos a trabajar conjuntamente en 2011 y, desde entonces, hemos podido desarrollar una experiencia considerable en proyectos de cash management y gestión de tesorería.
Más allá de los reconocimientos obtenidos, lo verdaderamente importante es la capacidad para ejecutar los proyectos: implantaciones ágiles, orientadas a generar resultados y adaptadas a las características concretas de cada cliente.
La combinación entre conocimiento funcional y orientación práctica. Nuestro punto de partida no es una determinada herramienta tecnológica, sino el problema que necesita resolver la organización.
Otro elemento importante es el nivel de implicación. Intentamos trabajar como un partner del cliente y no únicamente como un proveedor. Este planteamiento modifica considerablemente la relación y la propia dinámica de los proyectos.
Será una función cada vez más automatizada, conectada y predictiva, pero al mismo tiempo exigirá una mayor capacidad de análisis y criterio profesional.
Cuanto mayor sea la presencia de la tecnología, más importante será determinar cómo utilizarla y qué decisiones adoptar a partir de la información disponible. Ahí seguirá encontrándose una parte esencial del valor aportado por los profesionales y la consultoría especializada en tesorería y gestión financiera.
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