Empezó hace algunos años a base de talonario y las personas lo aceptaron. Eran enamoramientos circunstanciales donde primaba más lo que tenías que lo que podías conseguir. En ocasiones tenías la sensación de tener a a algunos mercenarios en la empresa, los cuales no podías retener por la falta de recursos de la propia pyme, y era entonces cuando venía la multinacional con sus coloridos y pomposos nombres que hacían enamorar a cualquier persona que tuviera un mínimo de ambición.
Ahora ya no es el talonario, lo que buscan los talentos del mercado laboral es algo más, algo diferencial. Buscan proyectos que enamoren desde las propias emociones, un proyecto de futuro en el cual puedan participar de forma activa y disfrutar de lo que hacen aunque esto suponga un esfuerzo personal extra por su parte.
Aceptan condiciones que no se restringen exclusivamente a lo económico, pues saben que en cualquier momento pueden tener ingresos sacrificando su pasión, pero se dan la oportunidad de buscar lo que les gusta, lo que les enamora.
Debemos ser conscientes que el talento escasea, y que tenemos que dirigirnos de una forma muy particular al colectivo que deseamos atraer para llamar la atención y lucir nuestras mejores galas y así poder seducir, eso sí, sin mentir en ningún momento y siendo consecuente con lo que se hace y dice. Es una cuestión de compromiso moral con las personas que van a formar parte de nuestra organización.
Para atraer el talento, primero tenemos que tener claro, como he comentado en otros artículos, cuál es nuestra propuesta de valor para el/la empleado/a. Es un punto clave en el proceso de enamoramiento. Si no tenemos claro qué voy a ofrecer de diferencial, es mejor no comenzar ningún proceso de employer.
Esta propuesta debe estar alineada con nuestros valores, cultura organizativa, misión, visión, y otras variables estratégicas, como con el estilo de liderazgo que impera en la entidad. Es como si fuera el sustrato de tierra de un jardín, este debe estar bien compuesto y bien conformado con el fin de sacar al exterior lo mejor de nuestra organización, como si de un árbol se tratara.
Fuerte, robusto, con claridad, con un espectacular color y que se acerque lo máximo posible a los deseos de los posibles aspirantes que deseen formar parte de nuestra organización.
Definamos unos pasos sencillos que utilizamos en equipo humano para atraer el talento cuando nuestros clientes nos lo solicitan:
Sigue estos pasos y llegarás a enamorar a personas que quieren desarrollarse en tu empresa y que, hasta el momento, habías pasado desapercibido para las mismas.
Le podrás decir a estas personas: te quiero talento.
José Enrique García - Director de Equipo Humano